




El desenlace fue inevitable, la euforia y la alegría pudieron más que todo, hasta el punto de que Vale se había cortado el pie y ni se había enterado hasta que vio la sangre en el piso. Afortunadamente no paró ahí la diversión, incluso con ella desmayada, siguió la fiesta y siguieron las fotos. ;D
1 comentario:
jajajaja las fotos mías con el mesero zafándome el moño matrimoniesco fueron antes de que me rebane el dedo por supuesto! después de que me volvieron a pegar el dedo los de alerta médica (nunca me cogió la anestesia!) ya me fui cargada de ahí y al día siguiente en silla de ruedas de vuelta a Quito!
Publicar un comentario